LOS MANGAS DE ANDRES


Hoy: RAGNAROK Vol.1
“Ya llevamos una bocha de días sin que pasa nada interesante” es una frase notable. No sólo por el uso del informalismo porteño “bocha” dentro de un comic coreano cuyos protagonistas son héroes basados (muy ligeramente) en la mitología nórdica, sino porque además está mal redactada. Debería decir “sin que PASE nada interesante”. Pero, fiel a su lamentable costumbre, Deux Manga no consigna en ningún rincón de sus tomos el nombre del traductor capaz de escribir semejante cosa (u otras tan dignas de mención como “mierda… una valkiria acompañada de seis gigantes… ahora sí que estoy en el horno”).
Mal escrito y todo, el diálogo es funcional a la onda de este manhwa: acá todo es cool, todo tiene una onda juvenil, canchera y –como todo lo cool, juvenil y canchero- superficial. Se supone que nadie que lea esto se va a poner a analizar los diálogos… ni el guión, ni el dibujo, ni nada. Esto está pensado para vender fortunas, simplemente porque es la historieta que dio origen a un videogame inmensamente popular, de gran raigambre entre los fans del manga y el animé. Es loco, pero ya son tantos los productos pensados para ser consumidos en forma compulsiva y acrítica por ese mismo público (sin salir de la órbita de Muñones, se me ocurre el infausto Animate) que uno empieza a sospechar que hay estudios de mercado que afirman que se trata de una gigantesca masa de subnormales invertebrados, dispuestos a consumir masivamente cualquier porquería. O es eso, o hay una poderosa conspiración para subestimar a este público ofreciéndole bosta de modo sistemático.
Lo cierto es que Ragnarok, de Myung-Yin Lee, tiene todas las falencias que veíamos observando en los otros manhwas editados en Argentina, e incluso suma un par nuevas. La principal falla, compartida con las obras publicadas anteriormente en el país, es que estos autores no entienden el concepto de narrativa. Creen que la historieta se hace con dibujos y textos, pero todavía no dedujeron que si el dibujo no se pone AL SERVICIO del relato, no sirve. No saben establecer las escenas, no tienen criterio para elegir los enfoques, la continuidad entre viñetas es virtualmente nula, alternan entre fondos 100% dibujados, fotos mínimamente retocadas y fotos sin retocar, llenan las viñetas de rayitas que confunden… y ni siquiera es que hay que leerlos en sentido oriental! Te hacen fácil el sentido de lectura, pero te complican tanto la comprensión gráfica de lo que está pasando, que igual no se entiende una chota. Y la falla que suma el amigo Myung-Yin Lee es que no se decide, le cuesta elegir a qué dibujante japonés se quiere parecer. Entonces cambia muchas veces. Pasa de chorear milimétricamente a CLAMP, a mirar con cariño a Takeshi Konomi, Oh Great!, o Yuzo Takada, de un cuadrito al otro y sin el menor reparo.
El guión es la típica partida de rol entre oligofrénicos: cinco personajes, en cuatro historias paralelas una más intrascendente que la otra, que obviamente van a confluir para enfrentarse todos juntos a la mega-amenaza que –uno supone, por haber leído mitología nórdica (y comics de Thor)- será el ragnarok al que alude el título. Lo único ingenioso del planteo de Myung-Yin Lee es que las valkirias acá son malas. El resto, el típico chamuyo de espadas mágicas, conjuros y monstruos pulentosos a los que baja una minita de 14 años más boluda que Karina Jelinek.
Como en casi todos los mangas de Deux, las tramas mecánicas aparecen brutalmente pixeladas, en forma de un tapiz agresivo y desprolijo. Miralas durante 10 minutos seguidos y vas a sentir un dolor de cabeza como si estuvieras por dar a luz a un bebé de tres kilos seiscientos, por la oreja.
Este manhwa es basura, así, sin medias tintas. Un choreo hecho y derecho, carente de todo atractivo para cualquiera que haya pasado por la escuela primaria. Si alguna vez Muñones publica los tomos posteriores, hacete el favor de no leerlos. Corrés serios riesgos de que te salga un tumor fecal en el cerebro tan jodidamente desgarrador que vas a terminar inyectándote thinner en lo blanco del ojo mientras te clavás un taladro en la uretra y pensás seriamente en afiliarte al PRO. Estemos prevenidos.

3 comentarios:

El Critico Citrico dijo...

Leer un manga sobre un videojuego y editado por Deux es un cóctel casi mortal para cualquiera.

Eso de no poner quién traduce me imagino que debe ser por la vergüenza, aunque de última pongan Juan Perez total quien se va a dar cuento o no?.

Ya salió el primer tomo del Che. XD

Joe dijo...

Tal vez sea todo un conjunto, al fin y al cabo es lo que hay, no creo que la gente este muy crítica en el asunto de traducciones y malos armados de revistas.

jlg

argentino_no1 dijo...

Yo lo tengo.... la historia floja, la traduccion no es buena, pero es entretenido....

Por cierto, Critico Citrico, el Videojuego salio despues del Manwha...

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